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miércoles, 15 de marzo de 2023

Hace 119 años nacía el General Juan José Valle.

 



El General Don Juan José Valle Nació el 15 de marzo de 1904 y, con los años se Casó con Dora Cristina Prieto, el 16 de octubre de 1935. 

Sanmartiniano en el Arma de Ingenieros, defendió al gobierno constitucional del General Perón luego de los bombardeos del 16 de junio de 1955.  

Por este motivo fue dado de baja por los “Libertadores” el 14 de mayo de 1956 y se convirtió en héroe de la Resistencia Peronista cuando fue fusilado en la Penitenciaría Nacional luego de la fallida sublevación cívico-militar del 9 de junio de 1956 que lo tuvo como protagonista principal. 

Su idea era derrocar a la dictadura de Aramburu y Rojas y llamar a elecciones libres, con el fin que el pueblo, si lo deseaba, volviera a elegir presidente a Juan Domingo Perón. 

Aramburu, con quién fue compañero de estudios en la Escuela Superior de Guerra lo mandó a fusilar, luego que se entregara, a las autoridades, con la condición que cesaran la ola de ametrallamientos que se sucedía en varios puntos del país.

 

En 1973 el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, en ejercicio del Poder Ejecutivo, le otorgó, post-mortem, el grado de General de División con fecha 12 de junio de 1956, día dque fué criminalmente fusilado. 

Actualmente, desde 2006, por decisión del gobierno que encabezó Néstor Kirchner, la Escuela del Arma de Ingenieros de Campo de Mayo lleva su nombre. 

En la ciudad de Villa Mercedes, San Luis por ordenanza Nº 1362-o, del 20 de agosto de 2002, del Gobierno de Adolfo Rodríguez Saá, hay una calle con el nombre de “General Juan José Valle”. 


miércoles, 12 de junio de 2019

A 63 años de la carta al presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, del Teniente general Valle






Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido.

 Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta.

 Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y monstruosa ola de asesinatos.

 Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus victimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse. Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados. Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones.

 La palabra "monstruos" brota incontenida de cada argentino a cada paso que da. Conservo toda mi serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama radial comenzó por exigir respeto a las Instituciones y templos y personas. En las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes. Y hubiéramos procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de Rojas, de Bengoa, de quien fuera. Porque no tenemos alma de verdugos. Sólo buscábamos la justicia y la libertad del 95 de los argentinos, amordazados, sin prensa, sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho obrero, sin nada. No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido.

 Es asombroso que ustedes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay memoria. Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el odio, sólo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días contados, para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente. Por este método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero. Pero no taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que tengan toda la prensa del país alineada al servicio de ustedes.

 Como cristiano me presento ante Dios que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos no sólo de minorías privilegiadas. Espero que el pueblo conocerá un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan nuestros ideales en forma intergiversable. Así nadie podrá ser embaucado por el cúmulo de mentiras contradictorias y ridículas con que el gobierno trata de cohonestar esta ola de matanzas y lavarse las manos sucias es sangre. Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos. Viva la patria."

Juan José Valle
Buenos Aires, 12 de junio de 1956.-