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miércoles, 18 de diciembre de 2024

Perón le escribía a Ezequiel Perteagudo hace 57 años.

 



Carta a Ezequiel Perteagudo 18 de diciembre de 1967 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


MADRID, 18 de diciembre de 1967


Señor Ezequiel Perteagudo.


Mi querido amigo:


He recibido su carta del 12 pasado y le agradezco las informaciones como sus amistosas palabras y las explicaciones sobre el "Caso Podestá" que, si se lo sabe aprovechar bien, podrá ser muy útil no solo para el propio Monseñor sino para la propia situación del país y nuestras inquietudes.


Veo por las publicaciones que este asunto ha comenzado, pero no ha terminado..Si los trabajadores, los peronistas y los sacerdotes obreros, proceden bien, esto, en el campo político, puede dar mucho. Ahora no podemos dejar a Monseñor Podestá en la estacada, no solo por él, sino también por la razón que tiene y la verdad que sostiene. Encarna en mi concepto la causa que debemos sostener también nosotros desde el ángulo que él, precisamente, no puede actuar. Su posición, por ahora debe ser la de "mártir", y él no debe luchar: nosotros debemos hacerlo por él. Verá usted los efectos a cierto plazo. En todas estas causas, los mártires son indispensables y él tiene condiciones especiales para eso. No hay que apurarse.


Le adjunto un articulito para "Imagen": "Así se escribe la historia", en el que deseo desenmascarar a unos canallas que parece que se la han tomado conmigo.


Como yo conozco ya mucho de esta técnica publicitaria yanqui, creo que lo mejor es desenmascararlos de entrada: así se acaban porque ya no pueden especular con que son revistas argentinas. Esta "Siete Días Ilustrados" es del grupo "Time- Lífe" y publicará reportajes inexistentes como el que me atribuyen en el número que menciono.


Ya le dedicaré algunas otras cosas a los yanquis que por lo que se ve "Quieren Lola". Si a Usted le parece, para que tenga actualidad este artículo, conviene publicarlo cuanto antes. Usted debe tener allí un adelanto de dos Artículos. Tan pronto pueda le mando otro más, para que tenga cuatro de reserva. Temo siempre que, por falta de adaptación a la situación reinante allí, pueda no estar en los temas, por eso le ruego que me diga si voy bien.


He visto que todo lo armado por los militares ha quedado en veremos. Yo ya sabía que sería así porque la crisis esta siempre a la hora de salir. Si se resuelven a hacerlo, creo que no habrá problema pero, lo que será un verdadero problema, será el hacerlos salir. Por eso nosotros debemos seguir con nuestras cosas y nuestra preparación, si después ellos salen, mejor, de lo contrario no hay que depender de ellos. Es muy aleatoria la conducta de esta clase de revolucionarios, yo lo sé por experiencia, porque he asistido a muchas de estas asonadas que luego quedan en "aprontes".


Aprovecho el viaje de una Señora compañera y amiga para hacerle llegar estas pocas palabras junto con mi saludo y nuestros mejores deseos para usted y su familia en estas Navidades y Año Nuevo que les auguramos prósperos y felices.


No deje de mandarme la Revista cuando pueda: tengo hasta el número 25 del 16 de noviembre. No deje de avisarme si le parece que yo escriba algo sobre el asunto de Monseñor Podestá en relación con la política pre y pos conciliar. No he querido hacer nada de esto porque no quiero "meter el dedo en el ventilador", desde que este asunto ha de tratarse con cuidado por el propio Monseñor.


Saludos a los suyos y a los amigos


Un gran abrazo


Juan Perón

viernes, 10 de marzo de 2023

Se cumplen 66 años de esta carta de Perón a Alejandro Leloir

 



Carta a Alejandro Leloir 10 de marzo de 1957 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Caracas, 10 de marzo de 1957.-


Al Compañero "Pécari"(Sr. Alejandro Leloir) Buenos Aires


Mi querido amigo:


Contesto su carta del 18 de febrero pasado y sus palabras me satisfacen como peronista, así como comprendo toda la intensidad con que la canalla dictatorial ha ejercido el más infame de los despropósitos, que ha llevado a nuestra gente a la desesperación y a la rebelión total. Miles de ciudadanos encarcelados, torturados física y moralmente, fusilados, masacrados, perseguidos y escarnecidos por las bandas de asesinos y ladrones que representan a este "gobierno" de alimañas, han escrito para nosotros las "tablas del sacrificio peronista" que no en vano gravitan ya sobre nuestros espíritus y sobre nuestras decisiones. Por eso recibo sus palabras de virilidad y de intransigencia con todo mi regocijo de amigo y de peronista.


El Movimiento Peronista, en todas sus formas y agrupaciones ha nacido al influjo de una misión, que es su razón de ser: "Dar al Pueblo lo que le corresponde". Eso es lo que ningún peronista puede olvidar. El día que no cumpliésemos esa misión, el Peronismo habría dejado de tener una razón de existir. Durante diez años hemos cumplido fielmente esta misión y el Pueblo lo entiende así.


La mala dada aventura de los marinos y militares al servicio de las fuerzas de la reacción y mercenarios de los intereses foráneos, han quitado al Pueblo lo que nosotros le habíamos dado y lo han sumido nuevamente en la miseria, la tiranía y la explota­ción. La economía ha vuelto de nuevo al coloniaje y la soberanía de la Nación al vasallaje que nosotros combatimos y deste­rramos.


El deber de la hora, para el Movimiento Peronista, no puede ser otro, precisamente, que devolver lo que la canalla dictatorial ha quitado al Pueblo. Toda otra consideración ha pasado a segundo término. Los que piensen que el deber de este momento puede ser el de pacificar la Nación y complicarse en soluciones a espaldas del Pueblo y en su perjuicio, están traicionando la misión que nos corresponde cumplir. Si se nos cierran los caminos pacíficos debemos prepararnos para obtener el objetivo por los violentos aunque éstos sean todo lo cruento que se pueda imaginar.


En mi concepto este es el punto de partida para poder encuadrar el momento que vivimos en la verdadera situación que vive la Patria. Al declarar fuera de la Ley al Peronismo, la dictadura que azota al país, ha pretendido anular la voluntad soberana del Pueblo para someterla a los dictados de una minoría usurpadora que, en nombre de intereses impopulares pretende dictar la ley a una mayoría absoluta y consciente de la verdad y la justicia que la asiste. Luego, para perpetuarse en el Gobierno o prolongarse a través de un Gobierno que le cubra las espaldas y les asegure el "cogote" en peligro, pretenden dejar sus sucesores asentados sobre el fraude y la estaba a la opinión pública, sin darse cuenta que se trata de un problema de opinión que no ha de resolverse sino mediante la opinión. La fuerza podrá posponer la solución de ese problema, pero no lo podrá resolver.


Una mayoría que se dejara burlar de esta manera sería responsable de veinte años de anarquía que envolvería a la Nación con las consecuencias previsibles. Por esa razón no debemos consentir que se de escape político a esta dictadura, afirmando ya en 1945 que "la era del fraude había terminado". Ese, que es uno de los derechos del Pueblo, debe merecernos el respeto que nos haga accionar con todo lo que tenemos para evitar el regreso de las peores épocas de la República, aunque para conseguirlo tengamos que empeñarnos en una larga y sangrienta lucha.


El Pueblo Argentino es justicialista y nuestra doctrina es la suya. Los usurpadores han cerrado el camino para que ese pueblo pueda imponerla mediante la solución de los comicios como corresponde a la verdadera democracia que dicen defender; en consecuencia, no nos queda otro camino que el de la violencia para hacerlo. La derogación por decreto de la Constitución Na­cional Justicialista, está indicando que la dictadura acciona contra el Pueblo y contra su verdadera doctrina, no contra un partido o un Movimiento político y menos aún contra un hombre. Pudo haber vetado a un hombre pero no puede vetar a un pueblo, prohibiendo su doctrina y anulando arbitrariamente la Constitución que este Pueblo se dio en ejercicio de sus derechos más soberanos. Por eso debimos luchar, porque se trata de destruir al Pueblo y sus conquistas.


No se trata aquí de soluciones para los dirigentes ni de satisfacer ambiciones de poder o de gloria para nadie, porque eso no tiene importancia alguna frente a la tragedia del Pueblo que lo ha perdido todo. Lamentamos como el que más la suerte de miles de compañeros que gimen hoy en las mazmorras de la tiranía y nos solidarizamos con ellos en ese dolor y en ese sacrifico Pero el momento impone luchar a los que quedamos en condiciones de hacerlo, con los medios y mediante las formas que se nos presenten como más adecuadas. Sólo así podremos defender al Pueblo y servirlo.


Me han ofrecido soluciones para mí de toda clase desde que salí de Buenos Aires en 1955, pero, hubiera sido una indignidad y una traición, si yo obedeciendo a mis intereses más que a mis ideales, hubiera aceptado alguna de ellas. Yo no tengo problema, el que lo tiene es el Pueblo Argentino y, en consecuencia, la única solución para mí es aquella que devuelva al Pueblo su soberanía sojuzgada, sus conquistas suprimidas y sus derechos conculcados. Creo que todos los peronistas han de pensar de la misma manera porque de lo contrario demostrarían que no son peronistas.


En los primeros días del año 1956, perdidos todos los contactos con los dirigentes, mientras estaba exilado en Panamá, establecí conexiones y enlace con el doctor John W. Cooke que, desde la cárcel, me comunicaba que en vista de la disolución del Partido Peronista, él había constituido el Comando Peronista en la Capital, para enfrentar la lucha a que nos llevaba la canalla dictatorial. Desde ese día no hemos perdido el mencionado contacto. Fue por su intermedio que pude vivir la situación y hacer llegar mi palabra a los compañeros de todo el país. Por sus enviados supe el estallido de la Revolución del 9 de junio de 1956 y por él he conocido las ulteriores informaciones sobre la situación actual. A él le he hecho llegar mis directivas y en él delegué en aquella ocasión mi representación total en el país, ya que era necesario que alguien pudiera resolver lo que se presentara con perentoria premura, sin esperar una consulta conmigo. Como los intentos de asesinarme de la dictadura, llegaban a mí a través de sus enviados, algunos de los cuales fueron detenidos y otros corridos, ponían en peligro que cualquier día pudieran lograr su intento, mandé al doctor Cooke un documento en el que lo declaraba mi reemplazante en caso de muerte.


El doctor Cooke fue el único dirigente que se conectó a mí y el único que tomó abiertamente una posición de absoluta in transigencia, como creo yo que corresponde al momento qué vive nuestro Movimiento. Fue también el único dirigente que sin pérdida de tiempo constituyó un Comando de lucha en la Capital que confió a Lagomarsino y Marcos, mientras él estuviera en la cárcel. Fue también el único dirigente que mantuvo permanente enlace conmigo y que, a pesar de sus desplazamientos de una cárcel a otra, pudo llegar siempre a mí con sus informaciones y yo a él con mis directivas. Es así que, habiéndose visto en la necesidad de romper los documentos que yo le había enviado para que no cayeran en manos del enemigo, le ratifiqué los mismos en el mes de febrero. 


Durante este año y medio me ha sido dado organizar a todos los exilados políticos que en el mundo deambulan detrás de su comida, en Comandos de Exilados y hoy tenemos una extraordinaria organización exterior, que cubre casi la totalidadde los países que nos interesan y desde allí combaten por todos los medios a la canalla dictatorial, neutralizando la acción de lo paniaguados de su "servicio diplomático" ocupados en ganar buenos sueldos, pasar buena vida y hacer contrabando.


También, suprimido por decreto el Movimiento Peronista una inmensa organización clandestina se ha extendido por todo el país, en la que se ha encuadrado a los peronistas que no defeccionaron y que siguieron firmes en el servicio del pueblo Esta organización distribuida en toda la República se extiende intensifica día a día. Ella es la que realiza la resistencia (moderna forma de combatir a la ignominia) esperando la hora que ha de llegar.


El Comando Superior Peronista ha impartido "Directivas Generales para todos los peronistas" y "Directivas General para todos los dirigentes" que habiendo llegado a las organizaciones están en plena ejecución. Nadie puede considerarse peronista si no conoce, no cumple y no hace cumplir esas directivas que, por otra parte, no hacen sino repetir lo que el Pueblo quiere y los peronistas anhelan realizar en este negro momento de nuestro destino nacional.


Los que creen que antes que los objetivos del Pueblo, están las acciones de pacificación, han pretendido desconocerlas y su castigo ha sido el que era de esperar: el repudio de las masas populares.


La dictadura, hija de sus propias pasiones, errores y horrores se ha ido descomponiendo todos los días, hasta llegar al momento en que sólo piensa en "largar" de cualquier manera el Gobierno. Al hacerlo quiere intentar por lo menos dejar a otro que le cuide las espaldas; pero, como no tiene opinión ni siquiera para intentar una elección en la que pueda realizar el fraude, intenta formar un partido oficialista con los recortes y desperdicios de los otros, producidos por la deserción de los que quieren medrar con la dictadura.


Las elecciones de Constituyentes constituirán la prueba y entrenamiento para el fraude de las elecciones generales, si es que se llega a ellas.


¿Cómo es posible que haya alguien entre los peronistas que pueda creer que alguna solución pueda surgir para la justicia y la verdad, en medio de tanta porquería? Y, ¿cómo es posible que, espontáneamente, todo el peronismo como un sólo hombre no repudie semejantes formas de la infamia? Hay que hacer todo lo necesario para impedir que tales elecciones puedan realizarse; impedir así el escape político a la canalla dictatorial que debe sucumbir en el puesto y quedar aniquilada para siempre Por el propio Pueblo que se hará la justicia a que tiene derecho en esta emergencia.


Cualquier otra solución llevará siempre a males peores para la República. Si un Gobierno fraudulento surgiera de esas pseudo elecciones estaría respaldado por el diez por ciento del pueblo ¿Cuánto tiempo duraría, cuando el Pueblo pudiera accionar libremente? En este momento no hay otra solución que la lucha por los medios indicados en las Directivas del Comando Superior Peronista, caiga quien caiga y cueste lo que cueste. Yo veo a través de esa solución, coincidir los intereses del Pueblo con las necesidades de la Nación y el estado anímico de las masas y cuando estas tres circunstancias coinciden, no hay poder humano que pueda torcer el curso de los acontecimientos. Será dentro de poco, será dentro de mucho, pero será. Y, cuando el odio y el deseo de venganza que estos insensatos han despertado en las masas, salga a la calle en forma de fuerza motriz, no habrá tampoco poder que pueda evitar la masacre que se está preparando mediante la siembra del odio.


Todo eso es favorable a nosotros que, en tanto la canalla dictatorial se descompone, nos "componemos". El ideal, que animó a nuestras masas obreras y peronistas, da continuidad en el esfuerzo, pero no le da intensidad a la lucha. Esa intensidad sólo le da el odio. Si bien nuestro defecto fue no haber tenido odio, hoy todo ha sido subsanado, desde que la dictadura con sus procedimientos y enormidades nos lo ha dado por toneladas. Estamos listos para iniciar la grande y definitiva etapa justicialista en su lucha final. Las revoluciones sociales, como la nuestra, han partido siempre del caos en su consolidación y el caos está cercano, sólo que nosotros debemos acelerarlo y provocarlo y no temerlo. De allí saldrá el pueblo con lo suyo en sus manos y, entonces, ya nadie se lo podrá quitar más.


La descomposición de la dictadura es evidente, el caos económico que sus despropósitos gubernativos han producido se complementa con la anarquía social que sus abusos han provocado. Las persecuciones sin nombre a la ciudadanía y la acción política interesada en el fraude han llevado este campo a la disolución absoluta. Las Fuerzas Armadas, único sostén de la tiranía han entrado en una etapa de putrefacción indetenible. Mina su disciplina, alterados todos los valores de la jerarquía, contrapuestos al Pueblo, no han de tardar en sucumbir a su propia descomposición ¿Qué le quedará en ese momento a la dictadura? Si la resistencia popular acelera el proceso y la organización clandestina sigue adelante con decisión y con fe, el momento no estará lejano y, cuando llegue el momento, la última palabra es­tará en los labios de quien disponga de una masa organizada y disciplinada en condiciones de obrar con unidad de acción.


Cualquiera que en este momento arrojara a los actuales vándalos que usurpan el poder y los reemplazara, estaría a poco en una situación semejante a la de ellos. Estos "gobiernos espurios" por la propia naturaleza de su procedencia están irremisiblemente perdidos desde el momento mismo en que usurpan el poder. El poder es algo así como un hierro al rojo que, para manejarlo, es menester tener las herramientas y estas herramientas las da sólo el Pueblo. Por eso no debemos temer a los numerosos "salvadores de la Patria" que en estos momentos pululan por todas partes. Esos son sólo buitres que han olfatea­do el cadáver y se preparan para comer, siempre que los leones se lo permitan. Nada quedará resuelto definitivamente hasta que el Pueblo diga su palabra y nosotros sabemos cuál será la palabra del Pueblo. Entre tanto hay que tener buenos nervios y saber esperar. Que la dictadura esté frenética por "largar el gobierno" es el índice de nuestro cercano triunfo si sabemos mantener una voluntad firme y decidida hasta el fin, como corresponde a una lucha de voluntades, que no es otra cosa la lid política.


La tragedia de todos los que en estos momentos ofician de dirigentes políticos de los partidos permitidos por la dictadura, es la consecuencia de su propia infidelidad al Pueblo: ver a la masa popular, cruzada de brazos, que los observa y espera. Una masa adoctrinada y "plitizada" como la nuestra no es de las que ceden al engaño ni a la concupiscencia. Ella sabe bien que los cantos de sirena son siempre anuncio de tragedia y el Pueblo quiere vivir y resolver su propia tragedia sin la intervención de esas sirenas ya muy conocidas. Podrán haber algunos engañados, podrán existir algunos felones y tránsfugas, pero la masa popular estará firme hasta el fin. El Pueblo conoce bien sus objetivos y sabe bien lo que quiere, como asimismo quiénes son los que se lo pueden dar. Precisamente el error de los políticos ha consistido en engañarse a sí mismos diciendo que la acción justicialista ha sido sólo demagogia de Perón, sin darse cuenta que la dictadura al cercenar las conquistas, imponer la tiranía y despreciar al Pueblo, ha probado precisamente lo contrario. El Pueblo no duda que los dirigentes políticos que acompañaron y dieron respaldo a la canalla dictatorial se confabular con ésta para expoliarlo y escarnecerlo. Por eso ya jamás podrán engañar al Pueblo por más que lo intenten. El mismo Frondizi que ahora intenta "trabajar de peronista", se manifiesta extrañado del repudio de la masa, olvidando que él respaldó 1 masacres de obreros, los fusilamientos, las prisiones y la persecución despiadada y cruel de los ciudadanos, por el delito de n pensar como ellos.


El problema argentino no puede ser juzgado con los conceptos clásicos porque se trata de un hecho nuevo en la historia política argentina. Las soluciones que están a la vista son me mente soluciones políticas, carentes de trascendencia historie Lo permanente es este proceso histórico que los política parecen haber olvidado. Los hechos políticos son meras formas transitorias en tanto el quehacer histórico es el permanente. Por eso nuestro Movimiento es el permanente, en tanto esta revolución reaccionaria es un episodio circunstancial y transito Así, nosotros debemos luchar por la solución permanente y no para salir del paso mediante un subterfugio político.


De acuerdo con las directivas del Comando Superior Peronista hay que organizarse en la clandestinidad y mantener organizaciones de todo tipo que aseguren la cohesión y la meza de nuestras fuerzas. Entre tanto hay que mantener resistencia intensificándola y extendiéndola a todo el país.


Mientras nuestro Movimiento se encuentre excluido de las decisiones electorales debemos seguir insurreccionando el Pueblo en busca de una solución revolucionaria o insurrecionando el Pueblo en busca de una solución revolucionaria o insurreccional. Es menester que todos los peronistas, todos los días y en todo lugar se dediquen a combatir sin cuartel y sin descanso a la tiranía, hasta que ésta caiga aniquilada.


El mantenimiento de una absoluta y cerrada intransigencia con firme voluntad de vencer e inquebrantable decisión de llevar la lucha adelante, será el único secreto de nuestro éxito final. El Pueblo no puede ser vencido por las Fuerzas Armadas si él se decide a poner en acción sus extraordinarios poderes naturales. Nosotros los dirigentes, compenetrados de ello, estamos en la obligación de mantener en alto las banderas de su reivindicación definitiva. Creo que los momentos que vivimos son de pelea y no de discusión. Por eso no le doy tanta importancia a las relaciones entre los comandos como a la acción que ha de desarrollarse. La organización clandestina ha llevado a la necesidad de descentralizar el mando y la dirección. Si se tratara de un problema político, cuya solución implicara la necesidad de accionar en ese campo, podría tener importancia la designación de un organismo partidario pero, tratándose de un hecho insurreccional, sólo cuentan los organismos de acción en todos los campos, desde que los bandos, en permanente lucha, sólo necesitan directivas para la acción de conjunto, o que ya el Comando Superior Peronista ha impartido.


A los compañeros que están en la cárcel deseo hacerles llegar mi abrazo más afectuoso, con la seguridad de que no dejamos un solo instante de pensar en ellos. Sabemos bien los hechos y conocemos la admirable conducta de muchos de ellos que no han cedido ante las presiones inauditas de la canalla dictatorial: ese será el galardón más digno para su futura actuación al frente de nuestras fuerzas que, conociéndolo valora en toda su grandeza el sacrificio de esos valerosos compañeros.


Por su intermedio deseo hacerles llegar mi saludo y mi abrazo de hermano, con la seguridad de que en la justicia y la verdad de nuestra causa está el germen de nuestra victoria final Ese día será el de las compensaciones a las penas y los dolores actuales.


Un gran abrazo


Firmado: Pecinco (Perón)

viernes, 15 de noviembre de 2019

Se cumplen 48 años de la dura crítica de Perón a la gestión de Paladino que plasmó en estas lapidarias palabras.




Algunas Observaciones a Paladino 15 de noviembre de 1971

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 15 de noviembre de 1971.

PARA NUESTRA "AUTOCRITICA".

ALGUNAS OBSERVACIONES A LA GESTION DEL COMPAÑERO PALADINO

1. Una de las cuestiones que fundamentan su fracaso en la conducción táctica ha sido su espíritu absorbente que lo llevó a la impotencia para manejar una organización tan vasta como el Peronismo. No fue menos importante el estado de inorganicidad, consecuencia de lo anterior. El Peronismo sólo se puede manejar mediante una organización que permita la consiguiente descentralización de funciones, sin lo cual ningún hombre, por activo que sea, puede manejar el conjunto.

2. Siempre en la conducción es indispensable establecer un estado orgánico-funcional, para lo cual es preciso contar: Con una cabeza, que conciba y disponga para el conjunto; (Comando).

Un sistema nervioso, que transmita la concepción y lás instrucciones; (enlaces).

El número necesario de comandos de ejecución, encargados de realizar (encuadramiento).

Es mediante la existencia de semejante organización que se puede conducir una masa de las proporciones del Movimiento Peronista. El ejercicio permanente de su funcionamiento termina por establecer mecánicamente un funcionamiento adecuado de las partes y del conjunto.

3. Cuando un sólo hombre quiere manejar personalmente todo, termina por ser una "rueda loca" que gira sin engranar sino con muy pocas personas y, en consecuencia, puede haber de todo menos conducción. Esto mismo hace que la mayor parte de los organismos dependientes se sientan aislados y sin saber qué hacer, con lo que el dispositivo general termina por andar a los tumbos y los dirigentes que realmente se interesan, buscan contacto con el conductor que, en razón de su enorme tarea no los puede atender, los hace esperar y termina por disgustar a todos y, en especial, a los que más valen. Es lo que le ha pasado a Paladino.

4. Otro de los defectos ha sido el de tomar partido en uno de los bandos cuando, por razones circunstanciales, grupos de peronistas, llegan a enfrentarse. El más grave error del que conduce el conjunto es tomar partido en estas luchas faccionales. El conductor debe ser una suerte de Padre Eterno, que bendice "Urbi et orbis" porque su misión no es hacer de juez en las disputas intrascendentes, sino la de conducir a todos hacia los objetivos establecidos. Paladino, por no hacerme caso en los numerosos consejos que le di al respecto, se embanderó siempre en las luchas pequeñas de los hombres pequeños y terminó embarullado en el tumulto. No es otra cosa lo que le pasó con las "62 Organizaciones", la C.G.T. y los ocho, etc. Sin contar que en este caso, al elegir, tuvo la poca suerte de hacerlo a favor del bando que perdió.

5. La fuerza que domina al mundo es la humildad, nunca la soberbia. Si algo se ha hecho carne en el Movimiento ha sido precisamente ésto. Paladino tal vez absorbido por sus centralizadas funciones, terminó por andar de mal humor, con lo que anuló su verdadera misión: conducir la lucha del Peronismo en lo táctico. Este mismo defecto, lo fue aislando totalmente primero de su Rama Sindical, luego de su Rama Femenina, como del Sector de la Juventud. Estas rompieron su dependencia y Paladino terminó por quedar aislado e impotente de cumplir su misión.

6. El que debe conducir el conjunto, debe persuadirse que su misión inicial es "unir a todos" bajo su dirección, para lo cual no ha de pretender "mandar" sino persuadir, ya que en la función política no se trata de "un servicio militar obligatorio". Mandar es obligar. Conducir es persuadir. Al hombre siempre es mejor persuadirle que obligarle, especialmente en la conducción política.

7. Cuando se conduce, es preciso utilizar un tino especial, dejando libre juego a la iniciativa de los que ejecutan porque con eso se suma acciones positivas. Sólo cuando se percibe un error que perjudica al conjunto se debe intervenir para corregir, no para retar a nadie, especialmente si es un error sin mala intención. El que conduce, por otra parte, no debe tener la pretensión que se haga el cien por ciento de lo que él quiere. Ha de conformarse con que se haga el cincuenta por ciento dejando el otro cincuenta por ciento para que lo hagan a su gusto los demás. Es claro que en tal caso, hay que tener la sabiduría de saber elegir, que el cincuenta por ciento que le corresponde al conductor sea de los asuntos importantes.

8. El error de Paladino en este aspecto ha sido el de eliminar a todos los dirigentes que no cumplieran el total y al ''pie de la letra" sus órdenes. Así se fue desprendiendo de los mejores elementos para quedarse con los dóciles u obsecuentes, que no suelen ser los mejores. El conductor político necesita tener un tino especial, una paciencia a toda prueba y una tolerancia sin límites, sino quiere terminar con que todos lo engañen o se vayan.

9. En los movimientos políticos de toda clase, la autocrítica no sólo debe ser permitida sino que también ha de ser propugnada. Esa crítica, cuando es de buena fe, es ampliamente positiva y permite hacer los errores y corregirlos. Cuando se ejerce el mando en vez de la conducción, estos procedimientos están descartados, con lo que a menudo los errores y, la suma de errores, suele ser lo más fatal a una conducción eficaz. Tolerar la autocrítica es una muestra de inteligencia no de debilidad.

10. El que conduce debe pensar que en tal quehacer no existe una conducta privada y otra pública. El conductor y especialmente el político, no tiene sino conducta pública. Es preciso cuidar muy atentamente el detalle a este respecto porque "la mujer del César no sólo debe ser honrada sino también es menester que lo parezca". La existencia de "secretarias" y "allegadas" con demasiada influencia, no suele ser lo conveniente, como tampoco lo es que el conductor haga una vida ni siquiera sea débilmente licenciosa. Este ha sido otro factor que ha perjudicado a Paladino, no se si con fundamento o sin él.

11. Dice Martín Fierro: "Nace el hombre con la astucia que ha de servirle de guía, sin ella sucumbiría pero sigún mi experencia, se vuelve en unos prudencia y en los otros picardía". En la función política de la conducción es preciso proceder con clara y elocuente prudencia, porque sino todos estarán inclinados a pensar que se obra con picardía. El compañero Paladino, en sus gestiones que yo pienso que han sido bien inspiradas, no ha cuidado el detalle y ha extremado sus contactos con Lanusse y con Mor Roig, se tutea con el Brigadier Rojas Silveyra (Embajador en España) y tuvo demasiada intimidad con Gorilas conocidos. Ello dio lugar a que los malintencionados, dijeran que se encontraba "entregado" al Gobierno y que no era el "Delegado de Perón ante Lanusse" sino el "Delegado de Lanusse ante Perón". Es que para todas las cosas existe un límite, pasado el cual, cada uno puede pensar lo que desea y siempre habrá muchos más que piensan lo peor.

12. El quehacer político de un conductor o de un dirigente es de atracción, no de repudio. El que conduce el conjunto ha de persuadirse de que su función es atraer al mayor número de gente, ya que la acción política siendo un medio solamente, es de aspecto cuantitativo. Se trata de sumar en conjunto, ya que en la urna el voto del bueno, del malo, del rico o del pobre, del sabio o del ignorante vale lo mismo. Por eso, esta tarea suele ser un tanto ingrata, ya que hay que aceptar hasta lo que se repudia, sin embargo "hay que tragarse el sapo" o de lo contrario no meterse en el asunto. Ese ha sido otro de los defectos del compañero

Paladino: él recibía sólo al que le gustaba. Así se fue llenando de enemigos inútilmente y, "muchos perros, hacen al final la muerte del ciervo".

13. La ambición personal es consubstancial con el quehacer político y no puede ser criticado que un hombre político tenga sus ambiciones. La ambición es la fuerza motriz que, en este campo, suele mover los grandes éxitos y las grandes empresas. Un hombre joven, sin ambiciones, es inexplicable. Pero, hay que tener en cuenta que cuando las ambiciones personales se realizan a expensas del conjunto en Movimientos doctrinarios como el nuestro, hiere profundamente al sentir general que, racionalmente debe aceptar como indispensable primero la realización del conjunto. Hacerlo en perjuicio de los demás termina por crear como enemigo a todos los componentes. El principio ha de ser "realizarse en un Movimiento que se realiza" para lo cual debemos todos trabajar primero en provecho del Movimiento y luego de los hombres que lo componen. En este sentido, el compañero Paladino ha sido comúnmente acusado de ambiciones desmedidas, no se si con fundamento o sin él, pero esta acusación ha sido permanente.

14. La conducción táctica es sólo la consecuencia de la conducción estratégica que fija la acción de conjunto. Es preciso entonces que ambas han de mantener una absoluta congruencia y un permanente entendimiento. No se puede, sin producir graves males, ocultar o disimular acontecimientos para evitar malos ratos al Jefe porque con ello se lo suele inducir en error. Entre los encargados de la conducción ha de existir el más abierto sentido de realidad y de verdad que no puede ser alterado ante consideración alguna. El que conduce estratégicamente no puede ni debe ignorar nada de lo que el conductor táctico realiza. Ha sido otro de los errores del compañero Paladino que, indudablemente, sin mala intención, ha ocultado sus relaciones, entrevistas y tratativas con Lanusse y Mor Roig que el comando estratégico ha debido conocerlas por otros conductos.

15. El Movimiento Peronista tiene sus "autodefensas" en permanente vigilancia sobre los dirigentes. Ello ha de obligar a los que conducen o encuadran sectores del mismo a mantener una prudente conducta ante sus propios subordinados, que, aunque no parezca, lo juzgan permanentemente. De manera que no sólo hay que ser honesto sino que es indispensable ponerlo en evidencia en forma permanente ante el peligro de ser mal juzgado por las apariencias. Es otro error del compañero Paladino, que se conformaba con proceder bien sin importarle el concepto que la masa tenía de su conducta.

16. No podemos suponer que el compañero Paladino haya procedido mal, sin embargo, amplios sectores del Peronismo así lo juzgan. Es la consecuencia de haber olvidado preceptos fundamentales que el Conductor no puede desconocer. Conducir es un arte y, como en todas las artes, el artista es su parte vital. Naide puede conducir un cuerpo o una masa si en ellos no se ha desarrollado antes un sentido y un sentimiento de obediencia, para lo cual es preciso poner en evidencia ciertos valores que lo hagan posible. La resistencia a una conducción es un factor profundamente negativo en el quehacer político. Lo primero que el que conduce debe evitar es precisamente toda resistencia y para ello la persuación es el arma.

17. Otro de los errores cometidos, aunque con la más buena intención, ha sido utilizar la "Hora del Pueblo" para gestionar en favor del Jefe del Movimiento. La "Hora del Pueblo" ha sido creada a fin de atender el tono de negociación que intentaba introducir la dictadura y tratar allí de imponerle el "Llamado a elecciones" a la vez que tratar de "Ganar la Paz" así como ya habíamos ganado la Guerra.

Se trataba entonces de negociar siempre en conjunto y nunca separadamente. El compañero Paladino trató de negociar sólo y de allí que "estrechara demasiado la esgrima" que lo hizo aparecer mal en distintos sectores del Movimiento. No se explica la "Hora del Pueblo" sino en tren de conjunto, ya que se aprovecha allí el "Frente Común" para negociar.

18. Uno de los factores que más ha gravitado para que el compañero Paladino fuera aislado, fue su inclinación a calificar y descalificar sectores peronistas que no le eran afectos. El que conduce el conjunto no debe caer en este error porque, precisamente, su misión es la de unir a todos los que han de ser conducidos. En este orden de ideas no hay que hacer cara fea ni de vinagre porque aunque el vinagre es desagradable y ácido, sin él no hay ensalada posible. Quedan en este momento algunos sectores peronistas que deambulan sueltos de la conducción, aún cuando podían ser muy útiles en la acción de conjunto. Es precisamente la existencia de sectores lo que hay que aprovechar para dar al dispositivo una articulación apropiada a la lucha que se quiere realizar.

19. Nuestro dispositivo actual se articula con: Grupos activistas de la guerra revolucionaria,

Grupo de agitación ideológica (Encuentro de los Argentinos).

Hora del Pueblo (organización del frente común y organización de superficie).

Rama Sindical del Movimiento (C.G.T. y "62 Organizaciones").

Confederación General Económica.

Todos estos agrupamientos deben ser manejados y coordinados por el Peronismo en la lucha contra la dictadura militar. Al compañero Paladino le aconsejé muchas veces hacerlo, pero nunca encontré buena voluntad. Personalmente lo reuní con el Doctor Porto del Encuentro de los Argentinos, con el Señor Gelbard de la Confederación General Económica; con varios muchachos de los Grupos Activistas; con el Secretario General de la C.G.T., aparte de hacerlo también con la Señora Juana Larrauri. Pero, el compañero Paladino o no los atendió, o lo que fue peor, terminó peleándose con ellos.

20. Durante el tiempo en que el compañero Paladino tuvo a su cargo la conducción táctica, la afluencia de dirigentes peronistas a Madrid fue extraordinaria. Toda gente de buena voluntad y sumamente útil en la lucha que, desatendida por él, recurría al Comando Estratégico en procura de soluciones. En cada caso los puse en contacto con Paladino pero inútilmente porque o no los atendía o los retaba, por haberme presentado el problema a mí. Todo es consecuencia de no haber organizado las cosas: es natural que si uno desea hacer todo personalmente, en una tarea como conducir el Movimiento, no pueda dar abasto a satisfacer a todo. En cambio si hubiera descentralizado un poco sus tareas, confiando parte de ellas a hombres de confianza, todo podría haberse realizado sin esfuerzo. En la conducción política es preciso confiar en algunos hombres. No todo ha de ser desconfianza porque el número de tareas a cumplir es tan grande que, uno solo, termina por agotarse y dejar de cumplir la mayoría de ellas.

Firmado: Juan Perón.

COMANDO SUPERIOR PERONISTA.

miércoles, 12 de junio de 2019

A 63 años de la carta al presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, del Teniente general Valle






Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido.

 Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta.

 Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y monstruosa ola de asesinatos.

 Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus victimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse. Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados. Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones.

 La palabra "monstruos" brota incontenida de cada argentino a cada paso que da. Conservo toda mi serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama radial comenzó por exigir respeto a las Instituciones y templos y personas. En las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes. Y hubiéramos procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de Rojas, de Bengoa, de quien fuera. Porque no tenemos alma de verdugos. Sólo buscábamos la justicia y la libertad del 95 de los argentinos, amordazados, sin prensa, sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho obrero, sin nada. No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido.

 Es asombroso que ustedes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay memoria. Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el odio, sólo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días contados, para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente. Por este método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero. Pero no taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que tengan toda la prensa del país alineada al servicio de ustedes.

 Como cristiano me presento ante Dios que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos no sólo de minorías privilegiadas. Espero que el pueblo conocerá un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan nuestros ideales en forma intergiversable. Así nadie podrá ser embaucado por el cúmulo de mentiras contradictorias y ridículas con que el gobierno trata de cohonestar esta ola de matanzas y lavarse las manos sucias es sangre. Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos. Viva la patria."

Juan José Valle
Buenos Aires, 12 de junio de 1956.-

viernes, 24 de mayo de 2019

A 50 años de esta carta de Perón a Rogelio Frigerio




Carta a Rogelio Frigerio 24 de mayo de 1969

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 24 de mayo de 1969.

Señor Don Rogelio Frigerio

Buenos Aires

Querido amigo:

No he querido contestar por correo su amable carta del mes de abril porque, conociendo las triquiñuelas del correo, no tengo la menor duda que su correspondencia es controlada. Por eso he tenido que esperar el viaje de un amigo de confianza para contestarla.

Comienzo por acusar recibo de su envío. Muchas gracias.

Con referencia al interesente contenido de su carta, con el que estoy de acuerdo, paso a contestar en el mismo orden de su carta:

1).- Como era menester dar una consigna a los dirigentes de la Rama Política, no era posible pasar por alto el aspecto irregular de la dictadura militar, totalmente irrepresentativa. Por eso, entre las consignas para la agitación política, establecimos la de reclamar un Gobierno elegido por el Pueblo y, en consecuencia, representativo ya que, el actual, solo representa a un sector del Ejército. No se ha reclamado elecciones para este momento que creo, como Usted, no es viable hoy.

2).- Como Usted anota, la Rama Sindical, previa organización, tiene ya la consigna de comenzar a agitar sobre los temas que Usted conoce. El instrumento que se ha de encargar de esa tarea, no esta a punto y las "62 Organizaciones" desarrollan actualmente un intenso trabajo que prepara ambas cosas. Como Usted bien dice, se ha perdido la oportunidad de aprovechar la falta de compensación de los salarios, pero ello ha sido a causa de su falta de unidad, organización y preparación.

3).- Todo este asunto nos ha tomado un poco desorganizados y sin preparación, como consecuencia no solo de la larga lucha, sino también por una falta de cohesión, producto del empeño gubernamental en la destrucción sistemática de la unidad de la Clase Trabajadora. La unidad de la Rama Sindical del Movimiento progresa rápidamente y esperamos que, en poco tiempo más, ya podremos comenzar nuestro trabajo con un cierto grado de unidad de acción, indispensable para un trabajo serio. Las instrucciones han sido impartidas en el sentido que Usted me menciona, esperamos alcanzar un mínimo de organización, para comenzar su ejecución.

4).- Sobre lo que Usted llama "el recurso final de la dictadura" para el caso de que ya no aguante la situación que se esta perfilando, me parece muy atinado pero, para ese entonces, podremos estar en acción y preparados para impedirlo, porque en ese empeño estarán también las Fuerzas militares que actualmente ya comienzan a colocarse frente a la actual dictadura. De ellas una parte es puramente gorila pero hay otras que nos son afectas y nos necesitan. Todo dependerá del grado de eficacia que hasta entonces podamos alcanzar con nuestras fuerzas.

5) No conozco lo que, en el sentido electoral, puedan haber dicho las "62 organizaciones" pero, en cualquier caso, eso tiene mayor importancia, ya que se trata de una cuestión que no les concierne. Es difícil impedir que los muchachos saquen los pies del plato de cuando en cuando. Su misión esta circunscripta a los temas que Usted conoce del "memorándum Adicional a las Directivas Generales". En unas directivas enviadas en marzo por cinta magnetofónica, ya figuran los objetivos concretos y las consignas con que se debe iniciar la acción sindical dentro de la Rama Sindical del Movimiento y, en abril, por otra cinta magnetofónica, se ha tratado de aclarar la situación argentina en lo absoluto y relativo, como para que ningún peronista pueda tener dudas al respecto. Espero que se las haya hecho conocer Paladino, en caso contrario, le ruego que se las pida y las escuche.

Tiene Usted razón que ha sido lamentable que hayamos recibido sin quejas el risible aumento del 8% y más aún del 25% de que me habla en su carta, pero todo esto es producto de una falta de organización, unidad y preparación adecuada. Toda acción gremial necesita una agitación previa, como también una preparación orgánica que pueda apoyar la ejecución. De lo contrario las organizaciones se exponen a derrotas como la que acabamos de presenciar con la huelga de los petroleros, que conducen a represalias violentas como las que ha tomado la dictadura, cuya consecuencia es el desaliento del movimiento obrero.

Con referencia a los participacionistas, según los dirigentes de las "62", no tienen importancia. Me afirma en ello el conocer la posición de algunos de los que concurrieron a la reunión de Onganía, como asimismo la garantía de las promesas que tengo de ciertos dirigentes sindicados como participacionistas. Me equivocaría si esos llegaran a fallar, pero siempre queda el reaseguro de las "62" y la masa obrera que, en este sentido, es insospechable.

Mi acción, por ahora, se reduce a la participación de directivas, en las que se toman los aspectos políticos y sindicales que han de irse preparando simultáneamente, para ponerse en condiciones de operar luego armónica y coordinadamente. Para ello la organización es de fundamental importancia y por eso estamos dando impulso por todos los medios. En pocos días más me he de reunir con los dirigentes políticos y a renglón seguido con la Comisión Directiva de las "62". Allí, personalmente, les impartiré mejor las consignas de un plan que ya tenemos armado, a fin de poder operar simultáneamente en los dos campos coordinadamente y en firme. Otros aspectos, que se están ya presentando, pueden ser de gran ayuda en el sentido de presionar y aún decidir las cuestiones fundamentales.

Por mis informaciones, creo que se acercan los momentos más propicios para una acción de conjunto y, organizados medianamente, no los dejaremos pasar sin hacer lo necesario. Hay muchos factores que aconsejan no lanzarse insólitamente sino después de haber preparado convenientemente el clima que, si bien ha mejorado mucho, no esta aún a punto para proceder.

Muchas gracias por todo; le ruego que salude a los suyos y acepte, junto con mi saludo más afectuoso, mis mejores deseos. Isabelita me encarga también que le transmita los suyos para Usted y familia.

Un gran abrazo

Juan Perón

miércoles, 30 de enero de 2019

Se cumplen 56 años de esta carta del General Perón a Luis Rubeo




Carta a Luis Rubeo 30 de enero  de 1963

Escrito por Juan Domingo Perón.

Señor Luis Rubeo

Moliere 130

Rosario – Rep. Argentina

Mí querido compañero:



En mi poder su extenso Mensaje donde me expone Usted, a grandes rasgos, las peripecias del mundo gremial en el Distrito de Rosario. Antes que nada, llegue mi enhorabuena por la libertad que acaba de obtener, luego de esos 100 días en la “Isla de Elba” como diría un partidario de Napoleón.



El problema que suscita la conducción “a distancia” trae aparejada una serie de imperfecciones, sobre todo, en la parte ejecutiva de los planes que se trazan; pero, en compensación, las grandes líneas aparecen “en perspectiva”, y en buena parte expeditas de detalles engorrosos que nos impedirían ver el bosque con claridad.



Los pasos dados por Ud., desde luego, merecen mi más franca aprobación, por lo mismo que hay que adelantarse a los acontecimientos, adecuar nuestras tácticas actuales hacia la búsqueda de nuevos objetivos. Siempre he dicho que si corriéramos a la velocidad de las balas, no habría heridos ni muertos en las guerras. Desdichadamente no sucede eso, y es posible, incluso, que su decisión de viajar al Caribe haya sorprendido a sus mejores amigos, pensando en que Ud. ha evolucionado o que empieza a cambiar.



Yo no creo, empero, en la metamorfosis, como no creo que un frasco de tinta pueda colorear el mar. Nuestra lucha ha de ser –por lo pronto- con el enemigo inmediato -las Oligarquías- y sus aliados foráneos. La posibilidad de un Frente de Trabajo, no está tampoco descartada, por lo mismo que en nuestro frente interno se ha operado ya la unidad nacional de todas las fuerzas del trabajo.



Quisiera que Ud. disimule las intemperancias de ciertos dirigentes con vocación de “Romualdis”, seguro de que el tiempo trabaja a favor suyo, su espíritu de lucha debe permanecer incólume. Para muchos de nosotros comienza la mejor etapa: en ese sentido 1963 puede traernos un milagro que nosotros ayudaremos a que se produzca.



Salude Ud. a los compañeros de Rosario. Mi esposa agradece sus saludos. Un fuerte y estrecho abrazo.

Juan Perón